Hacer senderismo de travesía es, ante todo, una experiencia de libertad. Sí, pero a veces… Está esa mochila que te tira de los hombros, ese peso que, sin embargo, te parecía aceptable pero que cada vez te resulta más pesado, por no hablar de la molestia cuando ya no sabes dónde has guardado los tentempiés, o de tener que rebuscar el botiquín en algún rincón del fondo de la mochila.
Estas molestias están estrechamente relacionadas con el contenido de tu mochila.